Para revender

Cómo ponerle precio a la ropa que revendes

Margen y recargo no son lo mismo, y confundirlos deja trabajando gratis a medio negocio de reventa. La fórmula correcta y tres errores caros.

La fórmula es precio = costo ÷ (1 − margen que quieres). No es costo × 1.30 ni costo más un tercio: esa cuenta, la que hace casi todo el mundo, da un margen bastante más chico del que creíste ponerle. Aquí está por qué, y qué más tiene que entrar en la palabra "costo" antes de que la fórmula sirva de algo.

Recargo y margen no son lo mismo

Subir 30% sobre el costo no deja 30% de margen: deja 23%. Esos siete puntos son la diferencia entre un negocio que aguanta un mes flojo y uno que no.

Si recargasTu margen real es
30%23%
50%33%
75%43%
100%50%
150%60%

Léela al revés, que es como se usa: si quieres 50% de margen, tienes que duplicar el costo, no subirle la mitad.

La fórmula, con un ejemplo

Supongamos que una prenda te sale, ya puesta en tu mano, a 10 dólares, y quieres un margen de 40%.

Precio = 10 ÷ (1 − 0.40) = 10 ÷ 0.60 = 16.67, que redondeas a 17.

Comprueba siempre al revés antes de confiar en el número: de esos 17, se te van 10 en la prenda y te quedan 7. Siete entre diecisiete es 41%. Cuadra.

Si hubieras hecho la cuenta fácil —10 más 40%— habrías puesto 14, y tu margen habría sido 28%. La misma prenda, doce puntos menos de margen, por una cuenta mal hecha.

¿Qué va dentro de "costo"?

Este es el error que más dinero cuesta, más que la fórmula. Tu costo no es el precio de la pieza: es el precio de la pieza puesta en la mano del cliente.

  1. El precio por pieza que pagaste.
  2. El transporte o el envío, repartido entre todas las piezas de esa compra. Si trajiste 30 piezas y el viaje te costó 15, son 50 centavos por pieza.
  3. El empaque: la bolsa, la etiqueta, lo que sea que entregues.
  4. La merma: la prenda que se mancha, la que se pierde, la que terminas rematando. Si de cada veinte piezas una termina sin venderse a precio lleno, eso es 5% que tiene que estar dentro del costo de las otras diecinueve.

Con esos cuatro sumados tienes el costo real. Sobre ese número aplicas la fórmula, no sobre el de la factura.

¿Cómo sé si mi precio aguanta el mercado?

Una vez que tienes tu precio, falta comprobar que alguien lo vaya a pagar. Hay una referencia pública y gratuita que casi nadie usa: los precios de venta al detalle que ya están publicados.

Nuestra tienda en línea publica el precio al detalle de cada prenda, y eso te da un techo concreto contra el cual comparar el tuyo.

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Fíjate en los dos: son el mismo tipo de prenda en dos líneas distintas, y el precio al detalle no se parece. Esa es la otra mitad del trabajo — el precio no lo pone la prenda, lo pone el lugar donde la pones. La misma camisa vale distinto en un mercado, en una página de Facebook o entregada en la casa del cliente, porque lo que cobras no es solo la tela.

Tres errores que se pagan caro

Ponerle precio mirando solo al vecino. El costo del vecino no es el tuyo: compra distinto, se transporta distinto y vende en otro lugar. Igualarle el precio sin saber su costo es copiarle un margen que a lo mejor él tampoco tiene.

Redondear siempre hacia abajo "para vender más rápido". Cincuenta centavos menos por pieza, en cien piezas, son cincuenta dólares que no vas a recuperar con más volumen. La gente que compra ropa no decide por cincuenta centavos; decide por la talla, la foto y la confianza.

Descontar todo cuando solo un estilo está parado. Si un estilo no rota, es ese estilo el que hay que mover. Bajarle el precio a todo lo demás te quita el margen justo en lo que sí se está vendiendo solo.

¿Cuándo sí conviene bajar el precio?

Cuando la prenda ya te costó más de lo que te va a dar: fin de temporada, talla suelta, estilo que no vas a volver a comprar. Ahí el descuento no es una estrategia de venta, es recuperar capital para meterlo en lo que sí rota.

Bájalo por estilo y con fecha, nunca de forma general y nunca permanente. Un precio que baja y nunca vuelve a subir enseña a tu clientela a esperar el descuento, y después ya no le vendes nada a precio lleno.

En resumen

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